domingo, 29 de marzo de 2009

Carretera

Bajamos la carretera sobre el río de azulada dureza
Yendo más rápido que todas las estrellas
Que ese universo que se revela sobre nosotros
Puede reservar al diafragma biológico
Abierto hasta el punto de la sobreexposición neuronal.

Por las colinas verdes de fríos suspiros
Bajamos, bajamos
Vemos el perfil solitario de los árboles entre el cielo purpúreo
Y la tierra que se cobija ante la noche
Con su manta de oscuro satín.

Y cantan los grillos
Rrri rrrri rrrrri
Su serenata de mil años a una luna que no los toca
Se pierde, se aleja se difumina entre los rugidos de los coyotes.
Escondidos coyotes que buscan la carne desprevenida.
Pero esta cápsula del tiempo es impenetrable
Y su grito de luz perturba a las criaturas de la noche.

Y todas las hadas que han dejado su perfume de humo
se extinguen en pequeñas brazas dentro de su lecho de pergamino.
Empiezan los ríos sonoros a verter su elíxir en mi extasiado sentido.
Y la curvatura del espacio es descendida
Como una montaña rusa gigante y oscura de planos cartesianos de neón colorado
Hasta donde se pierde el tic tac, y los relojes, y cronos pierde la vista, sin saber
A quién sigue y qué Busca.

Somos inmortales, inmunes al dolor,
Despojados de sufrimiento,
Somos el temor de las percepciones,
La esquizofrenia de los sentidos,
El escarnio de los ojos arados,
El éxtasis del tacto, somos la dialéctica, el discurso, el ágora del mundo.
Somos papeles escritos con tinta de la India,
Somos el loto de la redención y citares principales en un frenesí de almas sobre el Ganges.

Somos estelas de luces, navegantes del espacio encallados en el desierto.
Desiertos en donde no queda más que hallar el más cercano oasis.

Querer (Juego de Peligro)

Jugamos a sentirnos con las manos frías
Queriendo despertar del éter los sueños profundos
Queremos cruzar las miradas y jamás despertarnos
Queremos hacer que la luna, sobre la noche,
Brille con luz propia.

Queremos asirnos a las apariencias de lo apropiado
Queremos ser cuerpos entre algodones fraguados
Queremos juntar los astros
Aspirar las estrellas
Queremos sondear en la profundidad del océano
Los bellos tesoros, para después olvidar.

Queremos necesitarnos sin dejar los placeres
Olvidar las discrepancias en el regocijante azar
Queremos ser aves de vuelos lejanos
Queremos perdernos como las olas del mar.

Queremos que un sueño sea la realidad
Sin conocer realidades que habremos de soñar
Queremos tener palpitaciones de brazas
Saber que sentimos el gozo sin tener que llorar.

Deshagamos la cotidiana sonrisa
Y ese buen día de tan fría mejía
Hagamos collares de galaxias
Y pongamos cuatro soles en lugar de bombillas.
Si es bello y se acaba que no haya lágrimas
Si es crudo y terrible que al despertar se olvide.
Pongamos la tinta en el papel
Y el corazón en el tintero
Que se forjen los versos más tristes
Y ya después, en el recuerdo,
Como quijotes cabalguemos.

jueves, 1 de mayo de 2008

Recuerdo

Yo sé que, pasado el tiempo, me olvidarás.
Seré, si acaso, vago recuerdo de melancolía.
Quizás, pasado el tiempo, querrás escuchar una voz,
pero la memoria te mentirá, y no sabrás que era la mía.


Quizás recuerdes las tardes, y los atardeceres.

Talvez recuerdes mis tristes ojos verdes.

Puede que canciones viejas, las oigas y te estremezcan,
pero aquél rostro mío al cantar, puede que ya no lo veas.


En mis cajones conservo, papeles e improvisados versos.
En mi labor de contar, cada vivencia es un fragmento.
¿Serás tú, Flor Alpina, uno de los más dulces recuerdos?

Y allá, lejana, cuando llegue el frío invierno,
regresarás a aquella isla, a la madrugada bajo el cielo,
y recordarás, que de éste, eres Estrella Azul de mil destellos.

Parte Compañero


Hoy no te hablo, hermano, por lo que fuimos.
Hoy me despido de ti como camarada
Regresas del dulce abismo, a velar el huerto.
Hoy te abrazan las banderas invisibles
Posándote estrellas y rubíes, a los que abjuras.
Viejo austero, terco e imprescindible
Mano generosa, noble y de acero
Pero de seda y paterna para con aquellas.
Cuántas tertulias quedaron pendientes.
Cuántas páginas se podrían colmar de historias,
Esas historias anónimas que hicieron historia.
Tu nombre es ambiguo, tu pasado es glorioso
Tu edad es certera, pesada
Tu edad trae consigo las canas y tardes polvorientas.
Eres personaje de una novela marqueciana.
¿Serás abuelo que ganó mil batallas?
¿Interrumpirás más besos para dar solución
A problemas que forjas, conciente, en tu imaginación?
Parte hermano, ya cumpliste con tu labor
Tu huella se plasmó en la más dura obsidiana.
Incierto es si te volveré a ver,
Hoy por hoy te digo,
Jamás te dejé de admirar Manuel.

lunes, 28 de abril de 2008

Cuestiones

Hoy en el dolor de tu ausencia
Se ha posado el ángel de la espada
Flameante como un rayo de sol
En la oscuridad del espacio.

Las estrellas contaron sus secretos calcinantes
De las galaxias que giran sin parar tras años
De soledad que se traga la más dulce y sincera
De las luces que emanan: ¿para qué?

Qué sentido tiene dedicar mas no enviar
Qué sentido tiene amar sin que la amada lo sepa
Que sentido tiene un beso a una estatua de frío mármol

Qué sentido tienen mis lágrimas si el mar
Está hecho de ellas, de suspiros, que se tragan
Cada atardecer tu recuerdo, la más dulce de las estrellas.

jueves, 24 de abril de 2008

El Sueño

Qué será esta perversidad que en mis noches se mofa
Del eterno descanso del sentir apagado
Y sin revuelos ni trinos, sólo llega y se posa
Para velar la razón de un infeliz abandonado.

Ave perpetua de noches infinitas
Eres un ángel acaso que atraviesa los cielos
Para estar a mi lado en la habitación vacía
Enjugando las lágrimas con canciones y recuerdos.

Pero la noche es eterna y el sueño traidor
Y en lienzo de fantasía envuelve el espejo
Gemelo, profundo y transportador

A estanques divinos de musas y poesía
O bien cementerios y dagas y lunas guadaña
Convirtiendo el letargo en infinita pesadilla.

Sin título

Este podría ser una vacilación, esperanza aunque no exista vestigio de ella, o una determinada imprudencia con cimientos sobre un trapecio.

Jamás podré olvidar la esperanza
que se hundió en el fango del miedo.
Miedo infundado, o forjado en sólido cimiento
y las lágrimas derramadas tan a lo lejos.
Yo siendo aquí tonada al aire,
tonada de violín sin mano o arco.
Sólo yo y compañías inciertas
que hoy me pierden en la ilusión y el letargo.
No me atarán más cadenas de lo moral,
si entre botellas y estruendo debo morir, lo haré.
más de alguna mano en la sombra será mi apoyo,
más de alguna estrella me guiará sobre el mar... sin retorno.
Oiré tu canto lejano y sincero,
sentiré tus manos al caer el triste invierno,
olvidaré tu nombre cuando al mío, otro corazón cobije,
y descubriré canciones que talvez a otra dedique.
Sabes que soy ser de tristeza y melancolía.
Fusionamos almas pero nunca comprendiste la mía.
Por la diplomacia, la arrogancia, el lujo y el deber
este último casi lo olvido. Era casi un sol por caer.
Hoy quisiera descansar de esta vil batalla.
Mis pies tienen llagas, mi espalda y hombros todavía sangran.
Pero aún queda trayecto que surcar para sembrar nueva luz,
luz que tras la montaña se filtra como augurio de buen mañana.
Cómo decir, y que me creas, que te amé a más no poder.
Si mis palabras y voz fueron espadas de ártico hielo,
no me prestes atención, el pasado se disuelve
en cada latido que da el corazón.
Hoy una tarde dorada me cobija.
Estoy en la cápsula donde el tiempo muere solo.
Afuera el mundo debate entre leyes, bombas y muerte.
Aquí dentro mi mano se envulve en la seda de un nuevo tesoro.
Hoy quiero, adoro, contemplo y me regocijo.
Hoy, pequeña, yo estoy bien,
y tú, ya no estás conmigo.