
Hoy no te hablo, hermano, por lo que fuimos.
Hoy me despido de ti como camarada
Regresas del dulce abismo, a velar el huerto.
Hoy te abrazan las banderas invisibles
Posándote estrellas y rubíes, a los que abjuras.
Viejo austero, terco e imprescindible
Mano generosa, noble y de acero
Pero de seda y paterna para con aquellas.
Cuántas tertulias quedaron pendientes.
Cuántas páginas se podrían colmar de historias,
Esas historias anónimas que hicieron historia.
Tu nombre es ambiguo, tu pasado es glorioso
Tu edad es certera, pesada
Tu edad trae consigo las canas y tardes polvorientas.
Eres personaje de una novela marqueciana.
¿Serás abuelo que ganó mil batallas?
¿Interrumpirás más besos para dar solución
A problemas que forjas, conciente, en tu imaginación?
Parte hermano, ya cumpliste con tu labor
Tu huella se plasmó en la más dura obsidiana.
Incierto es si te volveré a ver,
Hoy por hoy te digo,
Jamás te dejé de admirar Manuel.
No hay comentarios:
Publicar un comentario