Oh el silencio
Pesado manto
De niebla invisible.
Siento tus pasos
Tu voz inasible,
Tu sombra que llega
Sobre mi pecho
Ahoga y exprime.
En el cansado viento,
Quizás un presentimiento
En tu ventana se cuele.
Y una imagen mía
Triste, imperceptible,
Te hará saber a quién
Dediqué mi pensamiento.
Se abalanza como un rayo
Fugaz, tiempo de irse,
Cuando vos estás al lado.
Las risas entrecortadas
Con breves besos
Y eternos abrazos,
Son grato tormento,
Anhelo de ensueño,
Cuando tu voz ya se ha apagado.
Hablarte, sólo tenerte.
Jugar en el poro que
Creás conveniente,
Estrecharte, escucharte.
Dejame, Tez de Nieve, un minuto más, quererte.