jueves, 2 de abril de 2009

Tiempo Hídrico Cautivo

Tiempo detenido
En el espacio
Suspendido.
Delirio eterno,
Éxtasis electroquímico.
Festín moderno
En el cerebro.

Seres inalcanzables
Que hoy son, mañana
No son los de antes.
Idas que se escapan
De una red de luminarias.

Tiempo de agua
De estanque, de río.
Tiempo cautivo
Cautivador
Tiempo mío.

Cobardía

Voy a escribir sobre lirios
y amapolas.
Sobre campos en verano
y doradas espigas
de noble trigo.

Voy a hablar y exaltar
la salutación al dulce vino.
Auparé el amor,
ensalsaré a la Diana,
invocaré a las musas.

Seré fauno que rapta,
Fornica y libera.
Seré viento y tonada,
Citar,
Lira entera.

Con fiestas de opíparas
Delicias de la mente
la carne y la muerte.

Seré astro, estrella
constelación inalcanzable.
No por brillo ni bello,
ni magnánimo o exento.

Inasible, solitario.
Frío he de vivir,
y así jamás por tus gestos,
fresca mirada,
algún beso
ni la Fractura de alma desencantada
sufrir.

Un metro cuadrado

Vos llegás, te sentás.
No decís nada,
sólo fumás.
Yo te veo fumando,
mientras fumo.
Jodemos el pulmón,
promovemos el cáncer,
batimos el corazón.
Sabemos que lo
Inasible nos ata
O nos atamos
Al éter de lo
Impalpable.
Desconocido,
no cotidiano.

La cotidianeidad es
no conocer
lo que jamás sabremos
en esta indecisión
Ligada a cadenas de miedo.
Es creer la fantasía
como realidad
que alimenta
el sueño de un día.

Canto y cantás
la canción, la Tonada
vieja:
la canción del alma.
Terminando en versos
azules de señales
espectrales
del imán
de electricidad.

Propuesta

Bueno, hablemos de lo que interesa
de matar la soledad.
De convertir tardes grises
En pomos luminosos,
de llenar de sonrisas
los lamentos del aire.

Hoy digamos que hacemos historias sin final.
Hoy pensemos que las estrellas danzarán.
No evoquemos la tristeza ni la melancolía,
O las calles que quedaron vacías.
Hoy hablemos, sólo, de matar la soledad.